Sobre mí

Me llamo Jose (así, con énfasis en la primera sílaba, por favor), vivo en València, tengo 48 años y todavía no sé qué quiero ser de mayor. Me alimento de todo lo que me transmite belleza e intento defenderme de aquello que me satura y sobrepasa… pero no siempre lo consigo.

Me gusta mucho escribir e inventarme historias, aunque por ahora estas dos capacidades funcionan por separado. Mientras tanto, disfruto escribiendo y puliendo lo que escribo hasta que sólo queda aquello que mejor explica lo que quiero transmitir… pero no siempre lo consigo.

Consigo mis ingresos maquetando y diseñando cosas gráficas y visuales. E impartiendo formación, de vez en cuando, sobre el tema. Pero eso no es lo que me trae aquí. Aquí me trae mi necesidad de entenderme, de entenderte, de saber de que va todo esto de la vida. Intento comprenderme para vivir de forma más consciente e intencionada… pero no siempre lo consigo.

Me importa mucho lo que ocurre con nuestro medio ambiente, cómo nos tratamos entre los seres humanos y cómo tratamos a los animales. Soy de los que siempre han creído en un mundo mejor pero han hecho poco —o nada— por crearlo. Lo más importante de todo esto es que he descubierto que tengo que ocuparme primero de mí mismo para poder ser de utilidad a los demás o al mundo en general. Así que comencé mi proceso personal y cada día equilibro el trabajo interior y el exterior… pero no siempre lo consigo.

En estos momentos me estoy formando como terapeuta Gestalt, utilizo lo poco que sé de yoga y de mindfulness junto con ejercicio físico, contacto con la naturaleza, escritura reflexiva y algún que otro apoyo para cuidarme y trabajarme como personita. Y disfruto de contacto humano de calidad, siempre que puedo… pero no siempre lo consigo.

Hace tiempo —más de media vida— que dejé de alimentarme de animales y desde hace unos 4 años también prescindo de los productos derivados de su explotación (lácteos, huevos, cuero…). Poco a poco voy reduciendo mi consumo de envases y productos de un solo uso —especialmente plásticos— e intento reducir mi huella de carbono utilizando la bici para desplazarme o el transporte público cuando pedalear no es una opción viable… pero no siempre lo consigo.

A pesar de que no siempre ha sido así, soy un gran defensor de la diversidad; simplemente porque soy un amante de la diversidad. Y lo que amo no puedo hacer otra cosa que defenderlo con toda mi alma… pero no siempre lo consigo.

Tengo una irrefrenable tendencia al perfeccionismo y si me dejara llevar —y tuviera el poder para hacerlo, claro— convertiría el mundo en un lugar perfecto… pero gracias al Universo (o a Dios, al Destino, o a lo que quieras poner aquí) nunca lo consigo.

Nota: El contenido de esta página ha sido editado y ampliado el 27 de enero de 2020.GuardarGuardar

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